CRÓNICA_Maratón de Valencia 2017.

MARATÓN DE VALENCIA 2017

DOLORES Y ENFERMEDADES DE LA MARATÓN

 

Ayer domingo 17 de noviembre de 2017 corrimos la maratón de Valencia varios amigos de Lorca. Hicimos una buena carrera, uno por debajo de 3 horas, Francisco Giménez Arcas (Fransuá), otros apenas un par de minutos por encima, Francisco Sánchez Peñas (Paco Penas) y yo (El Carri) y Diego Meca Alcázar que bajo su marca en cinco minutos al acabar en 3H.41’.

La maratón de Valencia es la mejor de España tanto en su recorrido como en su perfil. Allí es dónde se ha corrido, este año otra vez, la maratón más rápida en territorio español, 2H.05’15”

Con la de ayer he corrido 10 maratones, en todas y a casi todos durante la carrera nos aparecen siempre “los dolores”, es más, si no has corrido la maratón y en algún momento no has tenido un dolor que “cualquier otro hubiera abandonado” no eres nadie.

El verdadero y sufrido maratoniano sabe lo que estoy escribiendo. Voy más allá, cuatro meses antes de la carrera cuando empiezo, bueno empezamos, a prepararnos para correrla comienza a escribirse entre todos el más amplio libro de patologías y enfermedades comunes y deportivas.

.- “Para iniciar el plan de entrenamiento tengo que adelgazar, peso una barbaridad (obesidad), también tendré que dejarme la cerveza (alcoholismo), y a no cenar por las noches (anorexia). Si es que llevo un tiempo parado, no tenía ganas de hacer nada (la pereza, además de pecado capital, es un desorden de la voluntad de graves consecuencias)”.

Entonces miras al colega, lo ves delgadito, más bien flaco y con la cara chupada, y sabes que no ha parado de entrenar en su vida, que se toma una caña en mayo cuando va a la comunión de su sobrina, que cena ensaladas, merluza a la plancha y alguna pechuga de pollo, y sabes que él sabe que tú lo sabes, y entonces le dices “hostia tío, igual que yo”.

Pues bien, empiezan los entrenamientos más específicos, tiradas largas, cambios de ritmo, pulsaciones, GPS, calle 1, etc. y de pronto la primera “lesión”; el isquio.

.- “¡Cago en to!, ahora que estoy empezando a coger la forma me vuelve a salir otra vez. Ya verás, al final se fastidia la maratón. Lo sabré yo.”

.- “¿Qué te pasa? ¿el isquiotibial otra vez? Si es que quieres ponerte fuerte en dos días y te estás machacando, y eso no puede ser…”

Bueno, tras un par de días vuelvo a la rutina de entrenamiento pensando que mis compañeros me han sacado ventaja por estos dos días sin hacer nada. Al ataque otra vez y a sudar, correr, aire fresco de la noche… ¡y ahora lo otro!

.-“¿¡Te puedes creer que acabo de resfriarme!? Vaya tela macho. Estaba fino fino y voy, y mocos al canto.”

.- “Es normal tío, tienes que alimentarte bien. Con todo el entrenamiento que haces es no es raro que un día tengas las defensas más bajas y cualquier bicho de esos se te cuela con facilidad.”

En fin, tras los apuros del resfriado regresamos al machaque. Así, con este tobogán de paraditas y entrenamientos, seguimos hasta que faltan dos semanas.

.-“¡Ahora sí que la he hecho buena! ¡esto no es justo! Después de los tres meses y medio que llevo, me da un pinchazo en el gemelo que no puedo apoyar el pie.”

.- “¡Nada hombre nada, que eso no es nada! Tienes que relajarte. Faltan diez días y estás nervioso. Aguanta que eso se te quita sin darte cuenta.”

Pero lo peor está por venir: la última semana.

El lunes, una hora de entrenamiento. El cansancio llega casi al límite. Empiezo a cuestionarme seriamente mi objetivo del domingo.

.-“Si estoy muertecico, si no puedo con las zapatillas.”

.-“Ya, lo entiendo. Por eso hoy has rodado muy suave un rato.”

El martes, unos miles. Pero pocos y no muy rápidos. Aquí vuelvo a tener un poco de optimismo ya que las series las hago con facilidad.

El miércoles. Otro rodaje y otra sensación de pesadez que me hunde.

El jueves. Cincuenta minutos que se hacen eternos. La sensación de cansancio hoy es máxima.

.-“¡Qué fracaso macho! Me duelen las piernas, la espalda, tengo ojeras, mi mujer ya no me habla. ¡Uf, la última maratón que me preparo!

.- Amigo ¡estás acojonado! Es normal. Todo este tiempo dedicado es muy duro, y no me refiero tiempo de entrenamiento físico, si no al tiempo mental. Sí, los tres o cuatro meses de preparación, son también de preparación mental, y esa preparación no se hace de 19H. a 21H. corriendo, esa preparación mental empieza el día que aceptas correr y prepararte la maratón y acaba alguna semana después de haberla corrido, cuando hayas asimilado el resultado de la carrera y analizado tus últimos meses de vida y te hayas dado cuenta de el gran esfuerzo que has hecho y lo realmente fuerte que estabas.

Viernes. Aún me duele más el cuerpo que el jueves.

Sábado. Ni ando, para no sentir.

Domingo. Maratón. Esfuerzo, dolor físico, dolor mental, sufrimiento, lesiones, compañerismo, satisfacción, orgullo, y todo lo positivo que puede tener un ser humano.

No sé porqué corremos, son muchos los motivos, pero sí sé que después de correr una maratón, da igual el tiempo hecho, siento justificado todo.

 

Lorca, 20 de noviembre de 2017

Miguel Ángel Carrasco Carrasco

Deja un comentario